Psicoanalisis y psicodrama,  Publicaciones

Speculum 5. Psicodrama y grupos.

Speculum 5

Como todos los años, Aula de Psicodrama publica la revista Speculum sobre Psicodrama y Grupos. Esta vez con una nueva imagen y el deseo de viajar por la red allá donde los oídos estén prestos a escuchar un discurso en torno al ser humano y las relaciones. Aquellos que hemos puesto tanto cariño y esfuerzo en su alumbrado os deseamos provechosa lectura…

Escena tras escena, duelo tras duelo, número a número se va construyendo Speculum, pasando del imaginario a lo simbólico, buscando los límites que lo hagan posible dentro de la aspereza del tiempo que vivimos.

Estamos en tiempos de cambio, eso no pasa desapercibido para nadie. Más allá de la crisis económica que hemos construido y que sin duda se observa a pie de calle, vivimos una crisis de valores, de una puesta en duda de los sistemas en los que hasta ahora nos habíamos apoyado, de un impasse que dará lugar a otra cosa; no sabemos cual, pero sin duda, otra cosa. Y de eso se trata, del cambio, de la adaptación a lo nuevo. Como decía una canción de Golpes Bajos en plena movida: “son malos tiempos para la lírica”. También recuerdo otro tema, esta vez de El último de la fila, que venía a decir: “Cuando la pobreza entra por la puerta el amor sale por la ventana”. A cualquiera puede sucederle.

Pero ¡por dios!, ¡que no se nos marche el amor!, ¡que no se extinga el deseo!… deseo de lo que sea, pero al fin y al cabo, deseo.

Son malos tiempos, pero eso no es nuevo, ya que “siempre hubo tiempos mejores”.  Incluso cuando las pintan así, es necesario un cambio de lugar para reavivar aquello que ya no puede ser de la misma manera. En éstos tiempos donde el discurso de la ciencia privilegia lo objetivo, donde la razón eclipsa al corazón, donde lo subjetivo es desoído y lo grupal es sacrificado por el individualismo extremo, es donde se hace necesario un rescate, aquel que viene de la mano del nombre, del Nombre del padre, de la palabra. Y es ahí, que Speculum, como portador de palabras, como espejo del trabajo de muchas personas, pretende ir más allá del espejo proponiéndose como un espacio simbólico donde dar cuenta de un camino posible.

Es desde ahí que Speculum vuelve a cambiar para seguir dando posibilidad al deseo de ser un lugar compartido, pues eso es lo que nos lleva, año tras año, número tras número, a seguir saliendo a la luz: el deseo de compartirnos y de convocar otras palabras que, encadenadas, sigan manteniendo vivo un discurso colectivo que pueda irse propagando y llegando a nuevos oídos.

Tras varias reuniones de los miembros del Aula de psicodrama donde decidimos en rumbo de la revista, acordamos que Speculum seguiría adelante en forma virtual, propiciando con ello que pudiera viajar allende los mares utilizando la autopista de las redes para abrir espacios nuevos y llegar más fácil a las conciencias.

Hemos aprovechado éste cambio para abrir las ventanas, dejar pasar el aire, lavar la cara, peinar y vestir de nuevas ropas nuestro pequeño rincón, nuestro espejo que refleja el fruto de tantos trabajos, de tantos esfuerzos de quienes deciden comprometerse en ésta labor de explorar el terreno de lo humano. Nuestras páginas han sido dotadas de nuevo color, de nuevas formas, porque renovarse es la única manera de seguir manteniendo vivo el deseo.

Sin más preámbulos, paso a presentaros el número 5 de la revista Speculum, que es el resultado de la selección de algunas de las aportaciones que se hicieron en la XXIX reunión de la Asociación Española de Psicodrama que se celebró en Murcia en Octubre del 2014: El psicodrama como herramienta aplicada.

En la sección de Antecedentes, Patrick Vinois, abre nuestro espacio, como abrió, en calidad de invitado especial, la reunión nacional. Llegado de tierras galas como portavoz de la SEPT (Société d’Etudes en Psychodrame Practique et Theorique), Patrick nos aporta un texto a caballo entre la historia y la teoría, donde explica algunas de las cuestiones básicas del psicodrama freudiano. En sus líneas nos habla de cómo el psicodrama es el espacio para las identificaciones, del dinamismo de las escenas donde se van hilando el significante y se va creando una cadena discursiva donde lo bloqueado se va abriendo paso palabra tras palabra, levantando la represión y desatando la cadena de la repetición. Describe elementos metodológicos tal cómo el doblaje, el cambio de rol, y las funciones del animador y observador.

El marco contextual permitirá encuadrar otras aportaciones que, como reza en el título del congreso, tienen que ver con la potencialidad de aplicación del psicodrama a diversos contextos clínicos, educativos, sanitarios y de intervención social, etc.

Abriendo la sección de Teoría, Alfonsi Huete nos acerca al juego infantil como motor de la potencialidad. Nos rescata, salido de Las Mil y una noches, el relato de Alí Cojía, paradigmático de cómo a través del juego aparecen ante nuestra mirada nuevos posicionamientos que dan salida a situaciones complejas. Desde ahí recogiendo el guante de sus planteamientos respecto del juego infantil, se pregunta: ¿para qué juega el adulto? ¿Es posible el uso del juego en psicoterapia?

Tomando el testigo del juego en la infancia, Enrique Cortés inicia su discurso con unas entrañables palabras de Freud: “Todo niño que juega se conduce como un poeta, creando su mundo propio o más bien situando los objetos del mundo en un orden grato para él.”

En el desarrollo, nos habla de cómo “a través del juego, el niño simbolizaba la pérdida y es así como puede hacer algo con lo que no hay, con la falta (…) Es a través de la actividad lúdica como se logra simbolizar algo que, aunque en sí mismo es dramático, en virtud del juego se desdramatiza”. El texto nos plantea múltiples interrogantes acerca del uso del dispositivo psicodramático con niños y sus entornos, planteando las cuestiones que lo diferencian de la operativa en adultos. El psicodrama freudiano, sostenido sobre la teoría psicoanalítica, nos brinda algunas respuestas a las preguntas del autor y nos pone sobre la mesa elementos para la reflexión futura.

Yo mismo (Carlos García), en “La herida y el cuchillo” os hablaré del uso de la herramienta psicodramática en el contexto del tratamiento de pacientes con problemática adictiva. Partiendo de claves estructurales nos asomaremos al desfallecimiento de la función paterna, que como núcleo lesionado opera como vector capital en la problemática adictiva dejando, allí donde debería haber un sujeto, un “su-objeto” funcionante en clave de goce ilimitado y repetitivo. Nos adentraremos en cómo el psicodrama freudiano tiene todos los ingredientes para ir haciendo lugar al sujeto allí donde se manifiesta coagulado en relación al objeto droga, para posibilitar así un cierto despegamiento que implica abandonar la vía del goce para volver a la senda del deseo: “Porque si yo mismo soy bofetada y mejilla, si yo mismo soy el dedo y la llaga, también puedo ser mano y caricia, beso y mejilla”.

Cerrando la sección de teoría, Raúl Pérez reflexiona acerca de La dialéctica del conflicto. Se trata de un texto que nos asoma a cómo el trabajo psicodramático permite adentrarnos en el terreno de la sombra, allí donde nos “empeñamos” en negar las tendencias reprimidas que entran en contradicción. Encontrarnos “con los dioses con los que luchamos” es  el primer paso para poder salir de la negación y retomar posiciones para poder decidir y realizar cambios que nos hagan protagonistas de nuestras propias vidas: “Si no crees que estés luchando por tu vida, piénsalo de nuevo.”

De lleno en la reflexión sobre la aplicación del psicodrama en diferentes contextos, se abre la sección Clínica.

Carmen Ripoll y Ana Guardiola nos plantean reflexiones acerca de cómo la diferencia en el encuadre público y privado tiene repercusiones a la hora de utilizar los recursos de que se dispone. Carmen trabaja en servicios públicos de salud mental y realiza grupos para atender a la demanda masiva de tratamiento. Nos cuenta que si bien en el grupo se entra a partir de un significante sintomático común, es la palabra que habla de lo propio, lo que va propiciando el descentramiento sintomático y ayudando a que cada sujeto pueda relacionarse consigo y su malestar más allá de la pura queja. Porque como dice Lacan, si la verdad se encuentra en un recorrido de soledad, nadie llega a ella si no es por medio de los otros.

Por su parte, Ana Guardiola nos habla del uso del psicodrama como herramienta grupal clínica en los contextos privados. La autora nos plantea algunas reflexiones sobre las diferencias en el uso del tiempo, el pago de las sesiones, la inclusión de miembros, el trabajo con colectivos especiales, etc., planteando cómo los diferentes contextos de intervención tienen características diferentes, requieren de enfoques distintos y producen efectos dispares sobre los sujetos.

Si bien el contexto les hace partir de situaciones y condiciones diferentes, ambas terminan apuntando al mismo lugar, pues es la subjetivización del propio malestar lo que permite a los individuos salir uno por uno allí donde entraron presos de la identificación.

En su artículo Psicodrama freudiano más allá de la clínica, Elisa Buendía, nos cuenta su experiencia psicodramática en un contexto sanitario donde la demanda crece y los recursos escasean, produciendo insatisfacción tanto en pacientes como en profesionales. Un elevado número de demandas asistenciales por quejas somáticas persistentes que se pueden asociar a problemas psíquicos, reciben a menudo tratamiento farmacológico que si bien contribuye a silenciar el síntoma, no se acerca al malestar que lo origina (y que termina cronificándose). Elisa, plantea lo necesario de revisar el enfoque de nuestra mirada y la amplitud de nuestra escucha para tomar conciencia de que trabajar en grupo resulta un medio inestimable en Atención Primaria de Salud, pues permite incluir la demanda en un circuito alternativo donde pueda transformarse en otra cosa diferente a la insatisfacción o a la dependencia asistencial. A través de una experiencia muy enriquecedora con mujeres hiper-frecuentadoras del sistema de salud, la autora da cuenta de una forma de abordaje grupal donde el síntoma abre las puertas a la palabra.

Esa misma demanda masiva es la que Paqui Alcaraz se encuentra todos los días en los centros sociales, donde la realidad actual termina por llevar a las puertas de los despachos a multitud de personas que piden ayuda. Demandas que siempre son vividas con urgencia, y terminan satisfaciéndose “sin más”, sin pregunta alguna que involucre al sujeto en el malestar que lo queja, lo que lleva sin duda a un paradigma de pozo sin fondo. La intervención social no se da en los despachos, sino en los lugares donde vive la gente, allí donde el drama se hace cotidiano. Desde esa perspectiva, la autora se pregunta cómo acercar el psicodrama a la cotidianidad, cómo favorecer, a través de él, que el individuo se haga las preguntas necesarias para reformular su vida e ingresar de nuevo en el sistema. A través del concepto de resiliencia, Paqui introduce el enfoque grupal como posible generador de los lazos afectivos y de la posibilidad de expresión emocional que daría paso al verdadero conflicto que se esconde detrás de muchas demandas.

Ya parafraseaba al poeta en la editorial del número 4 al decir que no hay camino, que se hace camino al andar. Y no me importa repetirme, pues así, caminando, es como aporta su granito Andrea Montuori a través de un escrito donde da cuenta del proceso de creación de un programa de la asociación Pasos, que plantea un abordaje de salud mental en el ámbito socio-comunitario a través de la figura del acompañante terapéutico (at). El programa Caminatas nos adentra paso a paso en los escenarios de lo cotidiano, aquellos donde se construye la identidad de los individuos, y permite, a partir de un/unos otro/s que acompañan, la posibilidad de revivir paisajes (externos e internos) desde una mirada nueva que permita poner un orden diferente a las mismas cosas. A través del programa, Andrea Montuori y Alejandro Chevez plantean un tránsito del síntoma como sostén, al vínculo como sostén y al grupo como matriz de crecimiento. Buen viaje.

Paula Marín nos cuenta un cuento, el de Los tres cerditos. Un cuento reinterpretado a la luz de las distintas etapas del desarrollo psico-emocional en las que el niño se pregunta constantemente por un sentido congruente con lo que le pasa.  A partir de ahí, plantea un modelo de trabajo que se basa en la dramatización de cuentos apropiados para cada época donde, a través del juego psicodramático, el niño tiene la posibilidad de elaborar recursos de simbolización para poder hacer con aquello que es angustioso. Allí donde los padres omitimos lo conflictivo, privando a los niños de lo que nos aterra, el juego permite la posibilidad de elaborar, de transitar, y reescribir los escenarios, de integrar poco a poco los principios de placer y realidad. El juego psicodramático con cuentos permite ocupar distintos roles para poder dar salida a los afectos conflictivos, reviviendo con cierta distancia la propia historia a través de los distintos personajes.

Para cerrar la sección clínica, Enrique Cortés nos presenta la segunda parte de su artículo sobre psicodrama infantil, una viñeta clínica donde se plantea cómo cuando los padres no se hacen cargo de lo propio, los hijos cargan con pesadas mochilas al tratar de tapar sus agujeros. El artículo, junto con el de Alfonsi Huete, forma parte de su aportación a las jornadas de psicodrama infantil realizadas el pasado mes de marzo de 2015 en París, donde el Aula de psicodrama desembarca en la capital gala para encontrarse con las escuelas francesa e italiana, herederas del legado de los Lemoine.

La sección de Ecos se abre y cierra con el magnífico artículo de Merche Parra, que también nos invita a releer e interpretar un cuento. Una lectura subjetiva donde la autora realiza un acercamiento al propio síntoma ya convertido en enfermedad y se hace preguntas de enorme calado acerca del origen psicológico del Lupus Eritematoso Sistémico, tomando como base simbólica el cuento de Caperucita Roja (y el lupus). Una historia de dulces y peligrosas dentelladas, de miradas cómplices y silenciosas, de límites que separan en deseo y el goce; una historia donde los mordiscos del lobo dejan marcas en el cuerpo de una niña que se hace mujer.

Para finalizar, la sección de Alrededores cuenta con dos aportaciones de enorme creatividad.

Teresa Hermida y Virtu Durán nos proponen un recorrido por las “guadianas” psicodramáticas a partir de las” trianas” del flamenco. Nos hablan del duende, del “quejío” y de la pena, del desamparo, de la muerte y del amor que, como amantes que se miran a los ojos danzan en un círculo de transformación. Se canta lo que se pierde, se pierde cuando se juega, porque el juego trata de agotar el goce de lo que pudo haber sido y no es. Una muerte que da pie a un segundo nacimiento donde pueden ver la luz nuevas palabras. El duende se hace presente en el momento en que nos abandonamos al misterio de la improvisación que, como en psicodrama, es crear en acto.

Laura García y Mónica González nos hablan de los avatares del sistema de relación de la pareja, desde sus comienzos hasta sus crisis. Un sistema donde cada cual acude con sus propias escenas, con sus roles construidos a lo largo de la historia. Desde ahí, las autoras se preguntan: en realidad, ¿quién se encuentra? ¿En qué medida hay un reconocimiento del otro como diferente y no un tratar de calzar al otro en mi propia película? Es en ese espacio donde lo propio se confunde con lo del otro, en ese espacio de contacto entre dos realidades cargadas de deseos, esperanzas, anhelos, y rechazos, donde se dan las condiciones para un cierto desencuentro que en realidad, se da en todas las relaciones. Lacan nos decía que la relación sexual no es posible, y estoy de acuerdo, al menos si de lo que uno trata es de producir un encaje, un acoplamiento imaginario desde el que sólo puede darse “el empeño por cambiar al otro para seguir alimentando mi propio drama”.

Como siempre, cerramos la publicación con Reseñas de interesantes lecturas y un recordatorio de los Eventos futuros  relacionados con el psicodrama y los grupos, además de un Índice Temático que nos servirá para movernos con más soltura por los entresijos de una obra que ya abarca 6 ejemplares.

Sin otro particular, ¡Bienvenido/a a Speculum!… que las lecturas te sean propicias… y el tiempo provechoso.

[1] Psicólogo. Psicodramatista. Miembro del Aula de psicodrama. Director de Speculum.

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